El slackline y sus beneficios también para el daño cerebral.

IMG-20150127-WA0001Hace poco tiempo que llegó a nuestro país, pero cada vez es más frecuente ver a personas en lugares públicos practicando este deporte. Recibe el nombre de slackline y consiste en tensar una cuerda por ambos lados, atarla a dos árboles o a cualquier otro elemento que pueda mantenerla fija en el aire, y caminar sobre ella. Deporte para unos, ejercicio de relajación para otros, esta disciplina es popular entre los más jóvenes. No hay edad, indumentaria cara o difícil de encontrar, y tampoco limitación  más allá de una forma física básica.  Iniciarse depende exclusivamente de la fuerza de voluntad.

Los slakers más hábiles logran dar saltos y realizar trucos mientras otros prefieren limitarse a cruzar el slackline  jugando con la gravedad.

Este deporte no está divido en categorías oficiales, sin embargo se pueden identificar tres tipos generales, el shortline, el trickline y el highline dependiendo del tipo de dificultad y altitud de la cinta.

En Agredace hemos realizado varias sesiones de lo que podríamos denominar Shortline adaptado, con este deporte trabajamos de una forma lúdica, fuera del laboratorio los procesos de reequilibración.

Esta disciplina tiene beneficios como el trabajo del equilibrio estático y dinámico, el dominio corporal, fuerza, agilidad,…  y  como beneficios adicionales para nuestro colectivo casi más importantes que los anteriores la posibilidad de socializar y conocer a nueva gente al aire libre e integrarse en una actividad tan de moda.

Encontrar equilibrio sobre la cuerda y en movimiento requiere concentración, equilibrio, perseverancia y fuerza. Es un ejercicio completo que ahora también es apto para personas afectadas por daño cerebral.