Anoxia y Otras causas de DCA

La ANOXIA cerebral es una afectación del tejido cerebral debido a una falta de oxígeno, bien sea debido a un paro cardiocirculatorio, bien sea porque se produzca un fallo respiratorio súbito, aunque en general coexisten ambas situaciones. El cerebro es un órgano especialmente vulnerable a la falta de oxígeno, de modo que una disminución del flujo sanguíneo de unos 5-6 minutos produce un daño en el tejido cerebral irreversible.
Las principales causas de anoxia son infartos de miocardio, asfixias, obstrucciones de la vía área o enfermedades que paralicen la musculatura respiratoria. Además de estas, hay una variedad de maneras que una persona puede adquirir una lesión cerebral por anoxia, un trauma, estar al borde de ahogarse, atragantarse con comida, las complicaciones durante una operación, y la sobredosis de droga y/u alcohol.

Los signos de la anoxia cerebral están asociados con la pérdida del suministro de oxígeno al cerebro y se manifiestan como mareos recurrentes, visión borrosa, perdida de la memoria y desmayos.

El perjuicio de cerebro por anoxia leve puede tener síntomas también que incluyen deterioro de memoria a largo plazo, disminuir en la concentración y la atención, y problemas con la coordinación motora, intranquilidad y agitación.

Los síntomas del daño cerebral adquirido (DCA) por anoxia más graves pueden incluir todos de los síntomas de la anoxia leve, además de lo siguiente: déficits neuropsicológicos, como problemas de atención, memoria y amnesia. Déficits fisiológicos como problemas en la coordinación motora y déficits de logopedia como problemas de denominación y de deglución.

Para su rehabilitación es necesaria la valoración neuropsicológica que ubica las áreas del cerebro provocado por el perjuicio de cerebro de anoxia. Los resultados de esta valoración neuropsicológica suministrarán la información sólida sobre la persona afectada y ayudará a desarrollar un programa de intervención que incluirá  estimulación cognitiva, apoyo familiar y emocional como terapias clave para la recuperación  de un daño cerebral por anoxia.

 

ENCEFALITIS: Inflamación cerebral causada generalmente por enfermedades infecciosas. Es una enfermedad poco común.

La causa más frecuente de la encefalitis es una infección viral y muchos tipos de virus la pueden provocar. La exposición a los virus pueden suceder a través de infecciones quirúrgicas u hospitalarias, contagio por vía aéreas respiratorias de una persona infectada, alimentos o bebidas contaminados, picaduras de mosquitos, garrapatas y otros insectos, contacto con la piel, entre otros.

La encefalitis puede ser leve o grave. La mayoría de los casos son leves. Si es así, se presentan síntomas parecidos a los de la gripe. Usted debería hacer reposo, beber mucho líquido y tomar algún medicamento para el dolor.

Los casos más graves, necesitan tratamiento inmediato. Los síntomas son:

  • Dolores de cabeza fuertes
  • Fiebre súbita
  • Somnolencia
  • Vómitos
  • Confusión
  • Convulsiones

 

HIDROCEFALIA: Trastorno generado por el acumulo excesivo de líquido cefalorraquídeo dentro de la cabeza.

Normalmente, este fluido protege y amortigua el cerebro. Sin embargo, demasiado líquido ejerce una presión dañina para el cerebro.

El principal signo de la hidrocefalia congénita es una cabeza con un tamaño fuera de lo normal.

Cuando la hidrocefalia se presenta después de nacer se llama hidrocefalia adquirida. Puede ocurrir a cualquier edad. Las causas pueden incluir traumatismos en la cabeza, derrames cerebrales, infecciones, tumores y hemorragia cerebral.

Los síntomas de la hidrocefalia pueden incluir:

  • Dolor de cabeza
  • Vómitos y náusea
  • Visión borrosa
  • Problemas de equilibrio
  • Problemas para controlar la vejiga
  • Problemas cognitivos y de memoria

La hidrocefalia puede causar daños permanentes en el cerebro y provocar problemas con el desarrollo físico y mental. Cuando no se trata, suele ser mortal. Con tratamiento, muchas personas llevan una vida normal, con ciertas limitaciones. El tratamiento suele incluir una cirugía para implantar una derivación. La derivación es un tubo flexible pero robusto. Este desvía el flujo del líquido cefalorraquídeo a otra zona del cuerpo donde pueda ser absorbido. Las medicinas y la rehabilitación también pueden ayudar.